Block de Notas

Notas varias personales y de trabajo

lunes, 22 de abril de 2013

Aviso de tu invitación de Rodrigo

 
 
 
LinkedIn
 
Este es un recordatorio de que el 11 de abril, Rodrigo Figueroa te envió una invitación para formar parte de su red profesional en LinkedIn.
 
 
 
 
El 11 de abril, Rodrigo Figueroa escribió:

> Para: [losfigueroa.rigo-blockdenotas@blogger.com]
> De: Rodrigo Figueroa [rgo.figueroa@gmail.com]
> Asunto: Invitación para conectarse en LinkedIn

> Me gustaría añadirte a mi red profesional en LinkedIn.
>
> -Rodrigo
 
 
 
 
 
Ahora recibes Mensajes recordatorios sobre invitaciones pendientes. Date de baja.
© 2012 LinkedIn Corporation. 2029 Stierlin Ct, Mountain View, CA 94043, EE.UU.
 

martes, 16 de abril de 2013

Aviso de tu invitación de Rodrigo Figueroa

 
 
 
LinkedIn
 
Este es un recordatorio de que el 11 de abril, Rodrigo Figueroa te envió una invitación para formar parte de su red profesional en LinkedIn.
 
 
 
 
El 11 de abril, Rodrigo Figueroa escribió:

> Para: [losfigueroa.rigo-blockdenotas@blogger.com]
> De: Rodrigo Figueroa [rgo.figueroa@gmail.com]
> Asunto: Invitación para conectarse en LinkedIn

> Me gustaría añadirte a mi red profesional en LinkedIn.
>
> -Rodrigo
 
 
 
 
 
Ahora recibes Mensajes recordatorios sobre invitaciones pendientes. Date de baja.
© 2012 LinkedIn Corporation. 2029 Stierlin Ct, Mountain View, CA 94043, EE.UU.
 

jueves, 11 de abril de 2013

Invitación a conectarse en LinkedIn

 
LinkedIn
 
 
 
Rodrigo Figueroa
 
De Rodrigo Figueroa
 
Teacher - Researcher en PUCV
Chile
 
 
 
 
 
 
 

Me gustaría añadirte a mi red profesional en LinkedIn.

-Rodrigo

 
 
 
 
 
 
 
Estás recibiendo invitaciones a conectar. Date de baja
© 2012, LinkedIn Corporation. 2029 Stierlin Ct., Mountain View, CA 94043 EE.UU.
 

martes, 21 de octubre de 2008

Para publicar entrada en blog de notas



--
--
Rodrigo Figueroa Sterquel
Profesor de Geografia
Instituto de Geografía - Facultad de Recursos Naturales - Pontificia Universidad Católica de
Valparaíso
Avenida Brasil 2241 - Código Postal 234-0951 - Valparaíso, CHILE
Teléfonos (32) 274081 - (32) 274093 - Fax (32) 274090
www.ucv.cl - www.geografia.ucv.cl

sábado, 18 de octubre de 2008

PROBANDO LA ENTRADA DE BLOG

 
 

07 agosto, 2006

- Paseo al Yali 06/08/06

La Reserva Nacional El Yali se localiza en Santo Domingo. La superficie protegida es de 520,37 ha., comprendiendo lagunas y sectores aledaños. En la reserva existen 116 especies de aves protegidas y es uno de los sitios de concentración de avifauna más importante de la zona central, considerado además como el más valioso humedal costero de Chile Central.

Bueno, a este lugar se planificó un pequeño paseo el día del niño.


De acuerdo a los pronósticos de nuestros sabios del clima, ese día NO iba a llover en la región... llovió por supuesto, cosa que en definitiva hizo mucho mas interesante el paseo, aunque atentó contra la calidad de las fotografías de tan bello lugar.


Partimos al mediodía desde Santo Domingo y nos fuimos directo a la playa, en esta época no se prohíbe la entrada, así que después de sacar aire a los neumáticos, jugamos en unas dunitas para soltar las muñecas.


A continuación empezamos una larga carrera por la playa pedregosa, rumbo al Yali. Como dato, esta Playa termina en el Río Rapel por el sur, justito frente a Navidad.


Pese a que estaba nublado y amenazante aun teníamos esperanza que no lloviera, cosa que sucedió, como se verá mas adelante.


Después de mucho rodar, al avistar un bosquecito, salimos de la playa y tomamos a la izquierda, (oriente prefirieron decir algunos, jajajaja) y entramos a unas vegas muy bellas,

con lagunas bajas que nos dieron la primera sorpresa, una hermosa pareja de cisnes cuello negro que nos miraron pasar sin alarma, pero a prudente distancia (seguro sus primos del sur les advirtieron contra estos raros y contaminantes humanos)...


La cosa es que después e atravesar el bosquecito de eucaliptus inmigrantes llegamos a unas dunas y al famoso embudo del Yali... a esa altura, ya lloviznaba tupido.


Y allí hicimos trepadas y algunas cortadas de dunas, donde los que se lucieron fueron los dueños de casa por supuesto.


Era entretenido jugar pero mas nos gustaba el paisaje que teníamos alrededor...


La vista se perdía en unas lagunas e islotes, llenos de árboles, todo verde y repletos de patos y cisnes cuello negro, no estoy exagerando, en ese momento, que ganas de tener una cámara con teleobjetivo!!!


Mas tarde, en medio de unos árboles hicimos una fogata y el disco se hizo presente... también la lluvia, así que cominos un rico almuerzo, muy mojado pero muy original por el entorno y la camaradería.


Después del ritualistico vino navegado, tuvimos que guarecernos dentro de los yip porque la cosa se transformo en aguacero.

Por radio, escuchamos que habían quedado en pana (con dos ruedas desmontadas) unos amigos rezagados y partimos a auxiliarlos, pero al rato nos avisan que habían solucionado el problema y estaban en el Embudo... se habían ido por otro camino. Bueno, nos devolvimos a buscarlos y jugamos en las dunas otro poco. Como se oscureció y llovía fuerte decidimos que era mejor volver por donde habíamos entrado y salimos a la playa.


En el camino un yip se le trabo la transfer y el que lo fue a auxiliar cortó piola de acelerador... en fin, después de solucionar estos percances, la caravana salió a Santo Domingo, mojados pero felices!!!


En una bomba nos despedimos y partimos rapidito, algunos a Santiago, yo a Viña y los demás a sus casas en las cercanías.

Todos entramos, todos salimos, ilesos pero mojados, desde el pequeño yipero de 2 años hasta la abuela yipera de 71 años, que eran parte del grupo.

Quedamos con unas enormes ganas de volver con sol, porque el paisaje es una obra de arte.


Nota : No dejamos ni una basurita, limpiamos todo y cuidamos el entorno, porque el único calificativo para el Yali es: ¡¡¡Impresionantemente bello!!!...

posted by Ermitaño at 12:34 PM   

0 Comments:

Publicar un comentario en la entrada

<< Home

  


 

 
 

Gracias por visitar la página del Team Pikados, con casa matriz en las Dunas de Ritoque y sucursales por todos lados

 
 

 
 

Pegado de <http://www.google.com/notebook/>

 
 

 En El Yali se efectuó taller de evaluación ambiental de humedales

Posee más de 10 cuerpos y cursos de agua, entre los que se encuentra Laguna Cabildo, Matanzas, Colejuda, Del Rey, Seca, Los Boldos, Estero Yali, etc., con una gran diversidad de hábitat o ambientes, y una gran variedad de flora y fauna que la hacen única y de gran interés científico. Entre sus "pasajeros" actualmente se puede avistar: Gaviota de Franklin, Gaviota Cahuil, Gaviota Dominicana, Gaviotín Ártico, Gaviotín Elefante, Playero Blanco y Playero de las Rompientes.

El Yali es un único humedal chileno, de cinco existentes en el mundo, ubicado en una zona mediterránea templada, por lo que está considerado como humedal de importancia internacional. Los humedales son extensiones de marismas, pantanos o superficies cubiertas de agua, estancadas o corrientes, dulces o saladas, cuya profundidad no excede de los seis metros.

 
 

Pegado de <http://www.google.com/notebook/>

 
 

viernes, 10 de octubre de 2008

Tesis

Productores de espacio

Administración pública

Sobre los productos turísticos

Fuente: Aguiló, Eugeni (1995) "Factors de canvi de la competitividad del producte turístic", Revista Econòmica de Catalunya 28:78-90. Barcelona.

Los tipos de productos turísticos se han clasificado según el recurso natural genérico valorado por los visitantes en torno (y sobre) el cual se han constituido las infraestructuras y equipamientos turísticos que permiten su uso y consumo. Una clasificación basada y jerarquizada según la demanda europea de dicho producto es la utilizada por Aguiló (1995): turismo de sol y playa, turismo de touring (el realizado sobre vehículos equipados como vivienda que permite el desplazamiento de los visitantes a cuantos destinos deseen en el tiempo que dispongan de ocio), turismo de ciudades/cultura, turismo rural, turismo de montaña, turismo de deportes, turismo de salud, turismo de "short break" (viajes de fin de semana y puentes)

 
 

La política pública es una de las variables que intervienen en la competitividad de los destinos turísticos y de las empresas turísticas. Estas políticas tienen una vertiente estrictamente sectorial, pero también un contenido más amplio que involucra la ordenación del territorio. La tradición española divide a las políticas públicas sectoriales en políticas de oferta y políticas de demanda, que se complementan con otras políticas específicas que inciden sobre el turismo.

Aguiló (1995) propone cinco principios básicos a considerar para la elaboración de una política turística:

 
 

Soberanía de la demanda.

Autenticidad de la oferta en base a las potencialidades de la propia zona de destino como a la estructura de la oferta ya existente.

Capacidad de liderazgo de la administración para impulsar, coordinar e incentivar estrategias de actuación del sector privado.

Ámbito territorial eficiente que posibilite tanto el desarrollo de la política orientadora del gobierno central como las políticas más ubicuas y pertinentes a cada de los entes locales, mediante la acción articuladoras entre ambos extremos de las administraciones intermedias.

Políticas específicas encaminadas a ofrecer un diseño general del modelo turístico que pretende una determinada región o lugar como también los planes que fijen las reglas de actuación de los operadores turísticos público y privados.

 
 

Entre las Políticas específicas de oferta se deben diferenciar las relativas a alojamientos, a la llamada oferta complementaria y a la ordenación del territorio.

En un contexto de exceso de oferta de alojamientos en determinadas zonas y las posibilidades de explotación de nuevas áreas, se plantea la necesidad de regular el sector partiendo de planes de ordenación que cumplan los siguientes objetivos:

a) Ampliar el espacio necesario para construir nuevos establecimientos

b) Establecer criterios para clausurar establecimientos voluntariamente o por resolución administrativa

c) Fijar los criterios de reconversión de establecimientos obsoletos antes de adoptar su cierre

d) Crear zonas de reserva de suelo urbanizable para procesos de un esponjamiento de la primera línea de mar

Someter la planificación municipal a los planes de ordenación

Controlar la calidad de los establecimientos, estableciendo estándares de calidad y buen servicio y mecanismos de incentivos – desincentivos para su logro.

Las políticas sobre el entorno, el medio ambiente y las infraestructuras deberían ser incorporadas en los planes de ordenación. Son esenciales para el desarrollo del turismo las medidas de control y protección de los entornos naturales. Cuando se promulguen leyes de protección de espacios naturales se deben resolver dos grandes problemas, la organización y financiamiento para gestionar y mantener los espacios naturales y las compensaciones por ofrecer en aquellas zonas que cuando las declaran protegidas, generan un valor añadido a las áreas en que se explotan negocios turísticos.

Sobre la dotación de infraestructuras y equipamientos se deben cubrir los déficit importantes, juntamente con la preocupación por el deterioro de la estética de los espacios urbanizados.

Finalmente, dentro de los planes de ordenación o, en ocasiones fuera de estos planes, se han de plantear políticas "de esponjamiento" permitiendo recuperar lugares degradados como espacios de ocio.

Otro aspecto de la política turística es enfrentar los problemas relativos a la oferta complementaria. Es necesario dotar al producto turístico de aquellos elementos que le permitan adecuarse a una demanda más exigente con la cantidad y la calidad adecuada de los servicios.

Se debe tener en cuenta el fenómeno del turismo residencial implementando una política residencial equilibrada que tenga en cuenta esta realidad expansiva y, al mismo tiempo, permita que las nuevas demandas residenciales se satisfagan en el ámbito de una inexcusable libertad de residencia.

En las políticas de demanda se deben diferenciar las relativas a la promoción y a la comercialización.

Junto con el aspecto de escasez de recursos destinados a la promoción y comercialización, se observa una carencia de planes de marketing que coordinen las actividades de los organismos que desarrollan la promoción y ofrecen la información a las empresas privadas sobre la situación de los mercados.

En la promoción, los dos principios básicos que cabe adoptar son el desarrollo de acciones coordinadas a nivel de regiones y segmentar la promoción de productos.

En relación con la comercialización del producto turístico, es necesario diseñar alternativas que conjuguen la segmentación de mercados con otros mecanismos de comercialización al margen de los tour operadores, como por ejemplo algunas clientelas específicas.

 
 

 
 

Por último, además de estas posibilidades de actuación, hemos de considerar que el Estado, a través de la creación de la legislación turística y urbanística, actúa como árbitro de la práctica del resto de los agentes. En este sentido tenemos que destacar el hecho de que de la normativa turística existente en España la única ley que tiene una clara incidencia sobre la ordenación urbana y, por consiguiente, sobre la modificación de usos del espacio y la creación de infraestructura turística, es la Ley de Centros de Interés Turístico Nacional, de 21 de diciembre de 1963, y el Reglamento, establecido por decreto el 23 de diciembre de 1964, para la aplicación de la misma." [80]

 
 

La intervención del Estado en el sector turístico se hace patente de forma explícita en España a través de:

Los planes de desarrollo económicos y sociales, que han representado el marco de referencia para la actuación de la administración en el desarrollo de las actividades económicas.

El papel del Estado como agente y árbitro de la creación de espacios turísticos se ha caracterizado por ser una actuación hasta cierto punto ambigua y canalizada a través de la planificación indicativa en el conjunto de una economía de mercado.

La política turística de carácter estructural ha ido siempre a remolque de los hechos, basada en la improvisación y con una perspectiva a corto plazo (Cals, 1974, p. 65).

... la labor del Estado, como protagonista directo en la creación de infraestructura turística, ha sido discontinua en el tiempo y en el espacio, siendo importante, no obstante, en las zonas donde ha actuado.

En España, pues, no ha existido un planteamiento de ordenación de las áreas de montaña (Ríos Calderón, 1981, p. 713)

[página 78]

"La intervención del Estado en relación con los espacios de ocio se efectúa a través de diversos organismos que, además de legislar sobre el sector turístico o sectores paralelos, son los ejecutores de los diversos planes de actuación."

Organismo central Organismo delegado Campo de actuación Competencias

 
 

"Otra vertiente importante del papel de la Administración es... En este aspecto deberán analizarse las tendencias a generar espacio público en la zona de consumo de recursos geofísicos turísticos o, por el contrario, la tendencia hacia la privatización. Aquí los distintos agentes pueden entrar en contradicción entre los objetivos a corto y a largo plazo..." (115)

, y respecto a qué y quiénes...

"Avanzando un nuevo paso en el análisis, aparece como importante considerar el papel de los agentes, no sólo como suma de actuaciones individuales, ni aún como bloques más o menos integrados y definidos, sino como grupos o clases dentro de la articulación social que representa la formación social configurada en cada momento sobre la unidad territorial. En este contexto será cuando en el marco de las relaciones sociales globales, podremos distinguir el papel de la Administración entendida como articulación política de la formación social. De ahí podremos pasar a analizar, junto a los agentes directos –propietarios, productores de espacio y consumidores--,

 
 

Dos tipos de agentes pueden intervenir en este proceso: a) Directamente los propietarios, que esperan obtener mayores beneficios de una transformación del suelo como medio de producción (o incluso de suelo improductivo) en suelo como valor de cambio. b) Especuladores intermediarios que compran suelo a sus propietarios (113), a continuación consiguen su recalificación, y lo urbanizan como destino de ocio, ofreciéndolo por último en el mercado en forma de parcelas (en algunos casos con "chalet" incluido); el antiguo propietario sólo habrá recibido una pequeña parte de la plusvalía final, el grueso espera obtenerlo el comprador-urbanizador intermediario. c) Por último pueden establecerse formas combinadas de las dos anteriores, en las que al antiguo propietario se le ofrece alguna forma de participación en el riesgo/beneficio que conlleva la operación; generalmente los intermediarios-especuladores son miembros del bloque capitalista urbano, que de una u otra forma aportan unos capitales o unos avales para la realización de la operación de transformación del espacio social. (114)

(Sánchez, 1985)

En primer lugar, los diferentes propietarios de suelo, los cuales junto con los agentes productores de espacio, configuran el conjunto productor de espacio productivo turístico. Una vez transformado el espacio en medio de producción turística, deben intervenir los agentes productivos del sector. En la práctica, éstos pueden haber sido los primeros iniciadores del ciclo si la demanda de espacio de ocio ha ido por delante de la oferta. Desde la perspectiva de la demanda se configuran dos subconjuntos: el consumidor directo y el conjunto intermediario del consumo del espacio turístico. Por las características del sector, y ligado a la necesidad de desplazamiento territorial del consumidor directo, este último conjunto adquiere en la práctica una importancia relevante en la especialización de las áreas turísticas y en el tipo de desarrollo que se ha engendrado. Todos ellos constituyen los pilares fundamentales del proceso. Junto a ellos, deberá tenerse en cuenta también el papel del Estado y de los poderes públicos, con especial referencia al poder local, para llegar a una configuración global de este sector y del proceso y articulación final." (112)

"En cuanto al análisis de la producción de espacio, cabe considerar analíticamente tanto a los propietarios del suelo, como a los agentes productores en sentido estricto.

 
 

Pero la complejidad no acaba allí, pues al espacio recurso turístico no se le atribuye una función productiva, es el espacio complementario el espacio productivo, aquel territorio donde se localizan los servicios y bienes necesarios para que la población desplazada haga uso del espacio de ocio. Es decir, de esta doble funcionalización y consideración productiva surgen dos tipos de relaciones de propiedad en el espacio turístico: propiedad colectiva de los espacios de ocio y propiedad privada de los espacios complementarios.

 
 

"Característica fundamental de este sistema es que, a diferencia de otras actividades económicas, en el caso del turismo, el propio espacio de destino turístico tiene un papel fundamental para todos ellos [los agentes]. En tanto mecanismo de capitalización –propietarios del suelo-; en tanto que medio de producción –productores de espacio-; en tanto que soporte de la actividad –agentes del sector-; en tanto objeto de consumo –consumidores-; en tanto que recurso productivo –intermediarios de consumo- y, finalmente también, en tanto que marco de actuación -Administración-. Son las relaciones entre todos estos agentes las que generan una nueva realidad territorial y ocasionan problemas ambientales, conflictos de usos, insuficiencia de infraestructuras y, en definitiva, producen las contradicciones características del urbanismo turístico (Nácher y Selma, 1993)" (citado en Anton, 1998:26).

 
 

Del sistema turísticos

Entendemos el turismo como un sistema de relaciones entre elementos que persiguen un objetivo común y que tiende a la autorregulación dinámica en el transcurso del tiempo y en el espacio, adaptándose a los procesos entrópicos producto del flujo ininterrumpido de energía, productos, personas, capitales e información.

 
 

De Turismo como complejidad.

López Palomeque

Como vemos, el autor considera los tres fuentes centrales de la generalización turística espacial identificadas por Knafou (1996): los turistas, el mercado y los planificadores y promotores territoriales.

 
 

Pearce (1995): sobre los modelos basados en la experiencia o estudios sobre el tercer mundo.

El papel de la concepción estadística del turismo y su importancia operativa.

Interrelacional, retroacción del turismo: la práctica social del turismo afecta al espacio y los espacios turísticos la práctica social (intensivo-extensivo, masivo-individual, ... )

Evolutivo (Butler en integración, Sanchez, Vera, Pearce, franceses e ingleses) Ciclo, moda, estadio de desarrollo.

Multidimensional (sicológico, social, económico, territorial)

Interrelacional (sociedad-territorio, económico-territorio, social-económico)

Evolutivo (nacimiento, crecimiento, madurez, declive)

 
 

LEFEBVRE:

OSLENDER, U. (2002): Espacio, lugar y movimientos sociales: hacia una "espacialidad de resistencia". Scripta Nova. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales, Universidad de Barcelona, vol. VI, núm. 115, 1 de junio de 2002. [En línea] <http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-115.htm> [ISSN: 1138-9788]

Movimientos sociales y la política del espacio

Reflexionando sobre la política del espacio, el sociólogo francés Henri Lefebvre afirma:

El espacio no es un objeto científico separado de la ideología o de la política; siempre ha sido político y estratégico. Si el espacio tiene apariencia de neutralidad e indiferencia frente a sus contenidos, y por eso parece ser puramente formal y el epítome de abstracción racional, es precisamente porque ya ha sido ocupado y usado, y ya ha sido el foco de procesos pasados cuyas huellas no son siempre evidentes en el paisaje. El espacio ha sido formado y modelado por elementos históricos y naturales; pero esto ha sido un proceso político. El espacio es político e ideológico. Es un producto literariamente lleno de ideologías. (Lefebvre 1976:31)

Si además podemos considerar lo político como "la dimensión del antagonismo que es inherente a todas las sociedades humanas" (Mouffe 1995:262), resulta que hay conflictos en el uso del espacio. O, en otras palabras, el espacio es un sitio de constante interacción y lucha entre dominación y resistencia. Estas luchas están frecuentemente articuladas por movimientos sociales, que han sido identificados como espacios privilegiados para estudiar los procesos de mediación en el campo de construcción de democracias (Jelin 1987). Varias teorías tratan de explicar las formaciones, manifestaciones y éxitos o fracasos de movimientos sociales. Los dos planteamientos principales son la Teoría de Movilización de Recursos (TMR) y la Perspectiva de Identidad Colectiva (PIC)6. TMR analiza sobre todo los recursos, objetivos, oportunidades, estrategias y la organización de movimientos sociales, y observa los procesos de los movimientos en el transcurrir del tiempo. Se interesa particularmente por las interacciones entre partidos políticos y movimientos sociales, y analiza críticamente al Estado como instrumento de represión7. Algunos de estos planteamientos han sido criticados posteriormente sobre todo por su concepción del actor individual en términos de un ser racional definido por sus objetivos. Es aquí que analistas que proponen un enfoque sobre PIC tratan de ir más allá poniendo énfasis sobre las múltiples formas en que los actores sociales crean y forman sus identidades y articulan y defienden sus solidaridades8. En este planteamiento los actores no son definidos por sus objetivos inmediatos sino por las relaciones sociales y las del poder dentro de las cuales están situados. Sus identidades son dimensiones culturales expresadas como protesta social. Estas pueden tomar formas muy sutiles, y particular énfasis se ha puesto, por ejemplo, en el tono y el sentimiento de los actores en su potencial de impulsar eventos (Scott 1990). Mucha atención han recibido entonces el lenguaje y las voces de actores en el proceso de articulación de movimientos sociales. Como Melucci (1989) lo ha expresado: "El movimiento es el mensaje".

Sin embargo, muy poca atención prestan TMR y PIC a las interacciones concretas entre espacio y movimientos sociales y a los lugares específicos de donde surge un movimiento. Frecuentemente se pone énfasis en las dimensiones temporales del cambio social, como lo hace Zirakzadeh (1997), por ejemplo, al conceptualizar la investigación de movimientos sociales en tres "olas", o Melucci (1989) quien considera a los movimientos contemporáneos en términos de "nómadas del presente". Movimientos de diferentes partes (y culturas) del planeta están analizados en su contexto temporal, adscribiéndoles unos objetivos comunes que articulan típicamente nuestra época, un planteamiento particularmente fuerte hoy "al final (o al principio) del milenio" (Castells 1997). Esto significa que la mayoría de los análisis de movimientos sociales examinan sólo brevemente, y como poco más que información introductoria, los lugares particulares de donde surge un movimiento, antes de concentrar el análisis "más serio" sobre las estructuras del movimiento, sus objetivos y las formas en que está inscrito en los cambios más amplios de la historia global.

Estos enfoques no-espaciales han sido criticados recientemente en algunos trabajos de PIC que consideran identidades y lugares como intrínsecamente vinculados (Escobar 2001, Oslender 2001a, Routledge 1997). Para entender un movimiento construido sobre las bases de identidad colectiva tenemos que entender los lugares específicos en los que se desenvuelve la acción social del movimiento y donde estas identidades están construidas y articuladas físicamente. Hay cuestiones concretas que surgen de las interacciones entre la acción social de movimientos sociales y lugar: ¿Cómo impactan las particularidades de un lugar sobre la gente que se organiza en un movimiento social, y cómo dificultan, o al contrario, facilitan éstas la realización de acciones colectivas? ¿Hasta qué punto influencian la experiencia de vivir en un lugar determinado y los sentimientos subjetivos generados por ella la decisión de un actor social de involucrarse en un movimiento social? ¿Qué papel juegan las historias locales de un lugar en entender las formas en que la gente reflexiona sobre su participación en un movimiento social? Pero también, ¿cómo explican las características objetivas más amplias de un lugar, como el orden macro-político y económico, la organización y articulación de resistencia en este lugar? ¿Cuáles son las implicaciones de un medio ambiente particular para los procesos organizativos? Quienes creen encontrar "respuestas obvias" a estas preguntas cometen el error anteriormente analizado de ver espacio y lugar como meros contextos dentro de cuales se desarrolla un conflicto determinado. Lo que trato de mostrar aquí es que espacio y lugar son elementos constitutivos de las formas específicas en que se desarrolla un conflicto dado. Son precisamente estos impactos concretos de espacio y lugar en la formación y el agenciamiento de movimientos sociales que se trata de teorizar con el concepto de "espacialidad de resistencia".

En el caso de movimientos sociales que movilizan alrededor de la defensa de sus territorialidades, por ejemplo, es el espacio material y físico que está al centro de sus actividades. Sin embargo, su lucha por la tierra es al mismo tiempo una lucha por el espacio y sus interpretaciones y representaciones. Como voy a mostrar más adelante, en el caso del movimiento social de comunidades negras en el Pacífico colombiano que se define como una organización étnico-territorial, la lucha por el territorio está explícitamente vinculada a una re-interpretación del espacio y su significado para los actores locales. De hecho, el "lugar" Pacífico colombiano se vuelve el centro de luchas sobre representaciones del espacio.

En este aspecto el trabajo de Lefebvre (1991) sobre la producción del espacio brinda un marco teórico importante dentro del cual podemos tratar de acercarnos a este proyecto de espacializar resistencias.9 Lefebvre identifica tres "momentos" interconectados en la producción del espacio: 1) prácticas espaciales; 2) representaciones del espacio; y 3) espacios de representación. Las prácticas espaciales se refieren a las formas en que nosotros generamos, utilizamos y percibimos el espacio. Por un lado han efectuado los procesos de comodificación y burocratización de la vida cotidiana, un fenómeno sintomático y constitutivo de la modernidad con que se ha colonizado un antiguo e históricamente sedimentado "espacio concreto", argumento presentado también por Habermas (1987) que refiere a estos procesos como "colonización del mundo-vida". Por el otro lado estas prácticas espaciales están asociadas con las experiencias de la vida cotidiana y las memorias colectivas de formas de vida diferentes, más personales e íntimas. Por eso llevan también un potencial para resistir la colonización de los espacios concretos.

Las representaciones del espacio se refieren a los espacios concebidos y derivados de una lógica particular y de saberes técnicos y racionales, "un espacio conceptualizado, el espacio de científicos, urbanistas, tecnócratas e ingenieros sociales" (Lefebvre 1991:38). Estos saberes están vinculados con las instituciones del poder dominante y con las representaciones normalizadas generadas por una "lógica de visualización" hegemónica. Están representados como "espacios legibles", como por ejemplo en mapas, estadísticas, etc. Producen visiones y representaciones normalizadas presentes en las estructuras estatales, en la economía, y en la sociedad civil. Esta legibilidad produce efectivamente una simplificación del espacio, como si se tratara de una superficie transparente. De esta manera se produce una visión particular normalizada que ignora a luchas, ambigüedades, y otras formas de ver, percibir e imaginar el mundo. Eso no quiere decir que estas relaciones son necesarias. De hecho, existen múltiples formas de desafíos y re-apropiaciones del espacio por los actores sociales. Sin embargo, lo que hace esta conceptualización de representaciones de espacio muy importante hoy en día, es la importancia creciente de formas dominantes de esta lógica de visualización y las relaciones de poder/saber que la reproducen y son reproducidas por ella. El uso creciente de las tecnologías de información y de las nuevas formas de modelar dinámicamente la vida social, como por ejemplo en los sistemas de información geográfica (SIG), son otro indicador de la dominación creciente de representaciones del espacio. Su efecto es uno de abstracción y decorporealización del espacio, siempre apoyado por argumentos científicos y apeles a una "verdadera" representación. Así ha surgido un "espacio abstracto" en que "cosas, eventos y situaciones están sustituidos por siempre por representaciones" (Lefebvre 1991:311). Este espacio abstracto es precisamente "el espacio del capitalismo contemporáneo" (Gregory 1994:360), en que la ley del intercambio de comodidades como razón económica dominante del capitalismo moderno nos ha llevado a una comodificación creciente de la vida social10. Sin embargo, en vez de constituir un espacio homogéneo y cerrado, el espacio abstracto mismo es un sitio de lucha y resistencia en cuyo terreno se articulan las contradicciones socio-políticas (Lefebvre 1991:365). Dice Lefebvre que estas contradicciones resultarán finalmente en un espacio nuevo, un "espacio diferenciado", pues "en la medida que el espacio abstracto tiende hacia la homogeneización, hacia la eliminación de diferencias o peculiaridades existentes, un nuevo espacio solamente puede nacer si acentúa diferencias" (Lefebvre 1991:52). Se puede argumentar que esto es precisamente lo que estamos viendo hoy en día, una proliferación de espacios diferenciados como resultado de las contradicciones del espacio abstracto. Las políticas de identidad que movilizan alrededor de asuntos de clase, raza, etnicidad, género, sexualidad, etc. han conducido a una acentuación de diferencias y peculiaridades articuladas en múltiples resistencias y desafíos a representaciones dominantes de espacio. Así que las contradicciones del espacio abstracto conducen a una "búsqueda por un contra-espacio" (Lefebvre 1991:383), un espacio diferenciado, articulado en las multiplicidades de resistencias como una política concreta del espacio11.

Lefebvre sitúa estas resistencias en los espacios de representación. Estos son los espacios vividos que representan formas de conocimientos locales y menos formales; son dinámicos, simbólicos, y saturados con significados, construidos y modificados en el transcurso del tiempo por los actores sociales12. Estas construcciones están arraigadas en experiencia y constituyen un repertorio de articulaciones caracterizadas por su flexibilidad y su capacidad de adaptación sin ser arbitrarias:

Los espacios de representación no necesitan obedecer a reglas de consistencia o cohesión. Llenos de elementos imaginarios y simbólicos, tienen su origen en la historia &ndash; en la historia del pueblo y en la historia de cada individuo que pertenece a este pueblo. (Lefebvre 1991:41)

Estos espacios de representación son ni homogéneos ni autónomos. Se desarrollan constantemente en una relación dialéctica con las representaciones dominantes del espacio que intervienen, penetran y tienden a colonizar el mundo-vida del espacio de representación. El espacio de representación es entonces también el espacio dominado lo cual la imaginación busca apropiar. Es a la vez sujeto a la dominación y fuente de resistencia, el escenario entonces de las relaciones entre dominación y resistencia; pues así como dominación no puede existir sin resistencia, resistencia necesita a dominación para poder actuar y adquirir sentido (Sharp et al. 2000).

Evidentemente los tres momentos identificados por Lefebvre en la producción del espacio necesitan ser considerados como interconectados e interdependientes. Existe una relación dialéctica entre lo percibido, lo concebido y lo vivido que no pueden ser considerados como elementos independientes, relación que Escobar (1995) parece tener en cuenta en su llamada hacia una "antropología de la modernidad". Aplicando este concepto para el caso de la costa Pacífica colombiana, Escobar y Pedrosa escriben:

Desde ella, nos interesa analizar los mecanismos concretos por medio de los cuales se busca integrar la región del Pacífico a la modernidad del país. Así, procuramos una etnografía de las prácticas de aquellos actores sociales que representan la avanzada de la modernidad en el Litoral: planificadores del desarrollo, capitalistas, biólogos y ecólogos, expertos de todo tipo y, finalmente, activistas de los movimientos sociales, como agentes de posibles modernidades alternativas. (Escobar & Pedrosa 1996:10; mi énfasis)

Estas posibles "modernidades alternativas" serían el producto de la búsqueda por un contra-espacio, resultado de la relación dialéctica entre representaciones del espacio y espacios de representación, como antes mencionado, en que los movimientos sociales tratan de articular las necesidades del mundo-vida frente a representaciones dominantes de su espacio. Y estas modernidades alternativas necesitan ser pensadas desde un lugar específico a cual y a cuya gente se refiere constantemente y desde el cual se organiza la movilización en defensa del lugar:

La práctica social es aglutinada al lugar "place-bound", la organización política requiere organización de lugar. [...] Al mismo tiempo, lugar es más que la simple vida cotidiana vivida. Es el "momento" en que lo concebido, lo percibido y lo vivido adquieren una cierta "coherencia estructurada". (Merrifield 1993:525)

Así que el lugar contextualiza y arraiga a las conceptualizaciones lefebvrianas (lo concebido, percibido, vivido). Una perspectiva de lugar sobre movimientos sociales, como propuesta en este artículo, es entonces no solamente un acercamiento necesario a expresiones de resistencia al nivel empírico, sino tiene que ser desarrollada también al nivel teórico al conceptualizar y arraigar a las teorías de movimientos sociales en el concepto de lugar.

 
 

 
 

De la Fuente Fernández, Rosa (2002): Cartografía de la resistencia. Transformaciones del espacio social en Chiapas. [En línea] <http://www.memoria.com.mx/>

Una de las dimensiones menos analizadas por la abundante literatura que desataron los procesos -civil y armado- desde principios de los años noventa en Chiapas, ha sido su dimensión espacial. Es cierto que podemos encontrar múltiples análisis del impacto transfronterizo del movimiento a través de las nuevas tecnologías y la creación de redes de solidaridad "intergalácticas" que llevaron incluso a calificar el movimiento zapatista como la primera guerrilla posmoderna . Pero la dificultad de investigar en los territorios que se caracterizan por sufrir la constante inestabilidad de la guerra de baja intensidad, y la mutación y fragilidad de los espacios en los que se ha desarrollado el movimiento civil y zapatista han impedido un análisis de las transformaciones del espacio social en las comunidades indígenas involucradas en el conflicto que muestre la imbricada y relevante relación entre los procesos sociopolíticos y las transformaciones del espacio social.

Cartografiando el espacio y la resistencia en las Ciencias Sociales

En las Ciencias Sociales, uno de los consensos contemporáneos en torno al estatuto teórico y ontológico del espacio es su conceptualización como construcción o producción social. Aunque el origen de esta condición aparece por primera vez así explicitado en Durkheim al definirlo como hecho social, muchos han sido los autores que han profundizado en la explicación de esta condición ampliando el acervo teórico y a menudo generando controversias en torno a esta cuestión. Así lo señala, pese a su escepticismo, Tim Unwin: "La idea de que el espacio es socialmente producido, o construido se ha convertido en uno de los fundamentos de la geografía cultural y social contemporánea, generando un amplio número de publicaciones teóricas y empíricas" (Unwin, 2000 : 11).

Sin embargo, necesitamos ahondar un poco más en qué significado tiene esta afirmación y sus implicaciones en el campo de las Ciencias Sociales. La preocupación de los teóricos que en los años sesenta y setenta reclamaban un papel más central del espacio en la explicación de la evolución de la estructura social partían de un rechazo claro hacia la definición del espacio como un mero paisaje en el que se realizaban las acciones humanas, así como hacia los enfoques positivistas que predominaban en el estudio de la relación entre las actividades humanas y el espacio en las disciplinas sociales. Si bien entendían que existía una primera naturaleza o mundo natural, ellos pretendían analizar lo que algunos autores llamaron la "segunda naturaleza" (Lefebvre, 1991 [1974], Santos, 1989) o posteriormente la "espacialización social" (Shields, 1999; Soja, 1989), es decir, el espacio producido y organizado por el hombre, ligado a cada momento histórico y sistema productivo.

En esta línea, los geógrafos marxistas cuestionaron el papel que la organización del espacio había tenido en la reproducción del sistema capitalista a lo largo de la historia, mientras que desde las corrientes humanistas se planteaba la importancia de la transformación del espacio social en la lucha de clases ante la desigualdad material y espacial. Así, "pretendiendo comprender las formas en las que el espacio y el tiempo habían sido socializadas como constructos específicos de la modernidad, y también las formas en las que su producción jugaba en la estructuración del carácter de la sociedad capitalista, entonces sería posible entender las formas en las que se podría cambiar la 'forma' de esa sociedad" (Unwin, 2000:13).

Esta última preocupación por impulsar el cambio socioespacial se encuentra claramente especificada en toda la original producción de Henri Lefebvre (Shields, 1999; Soja, 1989; Unwin, 2000), y aunque será la preeminencia que Lefebvre otorgaba a la transformación del espacio social -fundamentalmente urbano- como medio de emancipación del sistema capitalista la que recibiría las críticas de sus coetáneos más ortodoxos: David Harvey y Manuel Castells ; aquella transformación es uno de los elementos que con más fuerza ha sido recuperado por el pensamiento posmoderno en su afán por explicar los diferentes espacios y tiempos, así como las diferentes formas de pensar el espacio y el tiempo que cuestionan las "modernas" concepciones del espacio (Harvey, 1989; Moore, 1998; Routledge, 2000; Shields, 1991; Soja, 1989).

La construcción trialéctica lefebvreriana del espacio social que lo caracteriza como producto de las relaciones sociales de producción, como el terreno en el que las relaciones sociales tienen lugar y por último como un elemento más de la estructuración social ha sido fundamental en el avance de múltiples líneas de investigación que incorporan al espacio en el análisis de las relaciones socioespaciales ampliando uno u otro aspecto (Harvey, 1989; Giddens, 1984; Shields, 1991). Del mismo modo que coetáneo en el tiempo, el estudio de Pierre Bourdieu sobre la estructuración de la vida a través de los ritmos temporales y las prácticas espaciales en la Kabila ha sido sustancial para demostrar cómo cada sociedad produce su propio espacio que a su vez influye y estructura las acciones colectivas (Bourdieu, 1977).

En este misma línea, explicar los múltiples procesos de reapropiación de los espacios y la creación de espacios de resistencia en un momento en el que la compresión espaciotemporal pareciera impulsar la homogeneidad de las concepciones y representaciones del espacio es una tarea a la que muchos autores anglosajones se han centrado recientemente (Soja, 1989; Harvey, 1991; Massey y Jessy, 1995). Mientras, otros autores, fundamentalmente desde la antropología, están utilizando herramientas analíticas similares al analizar a nivel microsociológico los movimientos de resistencia y sus dimensiones espaciales (Rodríguez, 1996; Seligmann, 2000) o incluso a nivel macro para estudiar las sociedades poscoloniales (Moore, 1998; Bourque, 1997). Sin embargo, esta preocupación por analizar las dimensiones espaciales de los movimientos sociales ya había aparecido en decenios anteriores, aunque las líneas argumentales estaban aún muy determinadas por el materialismo marxista:

"El espacio no es un 'reflejo de la sociedad', es la sociedad. Por tanto, las formas espaciales, al menos en nuestro planeta serán producidas por la acción humana. Estas expresarán y harán factibles los intereses de las clases dominantes de acuerdo con un modo de producción dado y en virtud de un específico modelo de desarrollo. Estas expresarán e implantarán las relaciones de poder entre el Estado y la sociedad históricamente definida... Al mismo tiempo, las formas espaciales serán enmarcadas por la resistencia de las clases explotadas, por los sujetos oprimidos y por las mujeres dominadas... Finalmente, de vez en cuando, los movimientos sociales aparecerán retando la estructura especial y por tanto intentando crear nuevas funciones y nuevas formas" (Castells, 1984: 4)

Sin embargo, poco a poco se planteará la necesidad de analizar las dimensiones espaciales de los movimientos sociales urbanos y campesinos a partir de la asunción de la premisa de la relación intrínseca entre espacio, sociedad y política como elementos consustanciales unos a otros (Levy, 1994; Massey, 1992; Shields, 1991; Soja, 1989) rompiendo, entonces, con el discurso de la contestación del espacio como una acción monolítica y puntual en el tiempo. De este modo, se incorpora la perspectiva foucaultiana y relativista sobre el poder que plantea que el espacio no es únicamente dominador sino que existen discontinuidades en esa organización del espacio social: "al interior de un espacio dado, de un territorio, existen, al lado de formas de apropiación hegemónicas, espacios vividos en la subalternidad que permiten la existencia de espacios de resistencia y en algunos casos proyectivos que cuestionan y retan continuamente la organización tradicional del espacio" (Velázquez, 1997: 112), puesto que "el orden geográfico de la sociedad se funde en una multitud de actos de creación de fronteras, de territorialización, cuya ambigüedad abre simultáneamente las posibilidades de la transgresión" (Cresswell, 1996: 149) .

Así, en torno a la concepción del espacio como producto social se han profundizado diferentes interpretaciones de los elementos que son capaces de producir espacio y organizarlo. Si bien inicialmente para algunos autores eran únicamente el sistema de producción y las relaciones sociales que emergen de ellas los que dibujan y construyen el espacio social (Harvey, 1989; Castells, 1984), en una relación unívoca, otros sostendrán que es un instrumento de control ejercido por el poder dominante (Claval, 1978; Lacoste, 1976), mientras que autores posteriores entienden que el espacio social es también el espacio producto de las luchas sociales: "Más que concebir a las localidades como inertes, fijos escenarios para las luchas identitarias, necesitamos verlas como producto de esas contestaciones" (Moore, 1998). Así el espacio es vivido y reinterpretado cotidianamente (Seligmann, 2000: 22) de manera que "las formas en las que la apropiación territorial se lleva a cabo tienen, incluso, relevancia para el establecimiento de límites y posibilidades para la acción" (Augé, 1994, tomado de Hoffmann y Salmerón, 1997:23).

Paulatinamente, en un proceso más profundo de reconfiguración teórica y metodológica se comienza a analizar y reconocer representaciones espaciales y prácticas materiales que legitiman diferentes imaginaciones geográficas (Massey, 1995) y rompen, cuestionan y retan las racionales y modernas concepciones del espacio ligadas a la producción del sistema capitalista. Así lo plantean Gupta y Ferguson: "la habilidad de la gente para vencer el orden espacial establecido, tanto a través de los movimientos físicos como a través de sus propios actos conceptuales y políticos de reimaginación, significa que el espacio y el lugar nunca pueden ser dados" (Gupta and Ferguson, 1997: 17).

 
 

Revista de Urbanismo (2004): "Modernidad, diseño urbano y utopía. Notas sobre el fundamento político de las acciones de Remodelación Urbana en Santiago. El caso de CORMU 1966-1973. (Segunda parte)". Revista de urbanismo N° 10, junio 2004. ISSN 0717-5051. [En línea] <http://revistaurbanismo.uchile.cl/>

4.1. Exo-urbanismo

El carácter epifenoménico de la ciudad como objeto teórico empieza a hacerse visible conforme las ciencias sociales penetran en el análisis espacial. Entre los discursos más influyentes en este respecto está el trabajo de Henry Lefebvre (1970) para constituir una teoría de la producción del espacio. En su visión, la construcción social del significado urbano encubre el accionar del capitalismo y su uso instrumental del espacio. No existiría un objeto teórico tal como el fenómeno urbano sino la producción del espacio inherente a un determinado modo de producción y una determinada formación social.

"El urbanismo oculta esta gigantesca operación. Disimula sus rasgos fundamentales, su sentido, su finalidad. Bajo una apariencia positiva, humanista y tecnológica esconde la estrategia capitalista: el dominio del espacio, la lucha contra la disminución progresiva de los beneficios, etc. .....

¿Qué es pues el urbanismo? Una superestructura de la sociedad capitalista, es decir, del "capitalismo de organización", lo que significa "capitalismo organizado. Dicho de otra forma una superestructura de la sociedad burocrática de consumo dirigido.(Lefebvre, 70, pg 161-169

 
 

 
 

Michael Chanan (2000): CINE LATINOAMERICANO EN LOS 90. Espaciorepresentaconal en el cine latinoamericano reciente. (Traducción: Clotilde Herscu). Nonsite.

Hablando del espacio de producción social, Lefebvre, a pesar de su desestimación del cine, ofrece para el estudio de películas una nueva lectura de la construcción espacial que fue analizada por primera vez por los directores rusos de los años 20. En los términos de Lefebvre un espacio representacional es un sistema de representaciones simbólicas como las artísticas o las de otros medios y formas de comunicación, que de alguna manera delinea (traza un mapa) de los elementos y las relaciones del mundo físico, social e intelectual. Lo consigue representando el espacio físico, significándolo u ocupándolo para hacer un uso simbólico de él. La pantalla es precisamente un espacio representacional. Tiende, en el proceso, hacia un sistema más coherente de símbolos no-verbales y de signos Los productos de los espacios representacionales (según Lefebvre) son obras simbólicas —obras de arte, productos culturales—, o en este caso, películas. Cuando Lefebvre menosprecia el medio por la eliminación de la experiencia vital del espacio, podemos suponer que se ha dejado influir momentáneamente por la misma ideología de consumo pasivo de imágenes que critica, puesto que la historia del cine también se puede ver como un proceso de repetida trasgresión de las imágenes.

 
 

 
 

Remedi, Gustavo (2000): "La ciudad Latinoamericana S.A. (o el asalto al espacio público)" Perspectiva 2. [En línea] <http://www.escenario2.org.uy/numero1/index.html>

Reflexionar sobre el espacio público obliga a pensar el espacio como recurso, como producto y como práctica (sensual, social, política, simbólica). La apropiación y utilización particular del espacio (tanto a nivel material como simbólico [Harvey 1985]) así como la transformación de los espacios existentes y la producción de espacialidades inéditas (Lefebvre 1974), en correspondencia con distintos proyectos culturales "emergentes" y en pugna (Williams 1977, 1981).

 
 

 
 

Salcedo Hansen, Rodrigo (2002):"El espacio público en el debate actual: Una reflexión crítica sobre el urbanismo post-moderno". EURE v.28 n.84, Santiago.

Una buena aproximación hacia la discusión sobre el espacio público, bajo el marco poder/resistencia al poder, consiste en hacer uso de la distinción propuesta por Soja (1996) entre los espacios percibidos, concebidos y vividos. Soja, construyendo sobre la argumentación de Lefebvre (1991), afirma que los procesos de producción del espacio son la expresión combinada de tres aspectos interrelacionados:

a) Espacio percibido (primer espacio): "Un conjunto de prácticas materiales que trabajan articuladamente para producir y reproducir las formas concretas de la vida urbana". Se refiere esencialmente a lo que es "real", a las "cosas en el espacio".

b) Espacio concebido (segundo espacio): Puede ser definido como los "pensamientos sobre el espacio", y se refiere a una representación del espacio imaginaria, reflexiva y simbólica.

c) Espacio vivido (tercer espacio): Incorpora los dos aspectos anteriores, pero abre las posibilidades para una mayor complejidad en el análisis. "El espacio, señala Soja, es simultáneamente real e imaginado, actual y virtual, lugar de estructuras individuales y de experiencia y acción colectivas".

Antes de la era moderna, el espacio percibido y el concebido trabajaban en conjunto para crear un espacio público cuya función central era expresar el poder del soberano, la Iglesia o el Estado. Incluso en la Grecia clásica, el lugar de nacimiento de la democracia, la Acrópolis era un enclave fortificado en el cual la elite dominante (ciudadanos atenienses) tomaba decisiones e imponía su poder sobre el resto de la población. El diálogo socrático, al tiempo que discursivamente democrático, era el privilegio de una minoría, y el espacio público estaba fundamentalmente orientado a proteger el derecho de esa minoría a gobernar. Usando la terminología de Foucault, podemos señalar que con anterioridad a la modernidad no se requería de discursos disciplinarios sobre el espacio público, dado que el poder del soberano y el uso que éste hiciera del espacio público no era disputado, al menos en el plano de las ideas.

 
 

 
 

Valladares, Licia & Prates Coelho, Magda (2003) "La Investigación Urbana en América Latina Tendencias Actuales y Recomendaciones" , Gestión de las Transformaciones Sociales – MOST. Documentos de debate - Nº 4. [En línea] <http:www. >

Esta nueva perspectiva facilitó la incorporación del paradigma de la sociología urbana francesa através de las obras traducidas en español y português de autores como Lefebvre, Castells, Lojkine, Topalov y Preteceille que tuvieran sus ideas difundidas en América Latina desde los años 70.

Esa perspectiva renovó la reflexión sobre los problemas urbanos en tres formas: a) rechazando la idea de la autonomía del espacio urbano y aceptando el concepto de espacio socialmente producido; b) politizando los problemas urbanos al hacer hincapié en la relación entre el Estado y las clases sociales producida por las contradicciones urbanas; y c) introduciendo una serie más amplia de agentes de la escena urbana, muy particularmente los movimientos sociales.

A finales de los 80 los estudiosos latinoamericanos comenzaron a poner en tela de juicio la sociología urbana marxista. Surgió un movimiento crítico y los investigadores empezaron a tener las mismas preocupaciones (Santos, 1981; Carrión, 1990, 1991; Unda, 1990; Coraggio, 1990; Jaramillo y Cuervo, 1990; Duhau, 1991): a) la adopción del modelo basicamente francés de la sociología urbana marxista, era demasiado "mecánica" y no permitía tomar en consideración los rasgos específicos de las distintas sociedades latinoamericanas; y b) la importancia concedida al Estado con caráter de ubicuo y monolítico no tenía en cuenta la diferenciación interna del "aparato" estatal y de los diversos organismos estatales. Por otra parte, esta visión desembocaba en una concepción parcial de las relaciones entre el Estado y el amplio abanico de los agentes sociales.

No obstante, la renovación de los estudios urbanos por el pensamiento marxista dejó un legado cuya influencia continuará haciéndose sentir en los años 90.

 
 

 
 

 
 

"una aproximación metodológica a su vertiente espacial, es decir, al papel, intervención y uso del medio geográfico, y a la configuración de los nuevos espacios sociales derivados de su desarrollo" (Sánchez, 1985:104)

"Desde un punto de vista geográfico lo que fundamentalmente interesa no es tanto la estructura económica de un ámbito territorial, sino el papel del espacio en la medida que toda actividad social, y en concreto toda actividad económica, necesita imprescindiblemente de una base territorial sobre la cual desarrollarse. Importa, por tanto, considerar la base territorial de la actividad turística en un medio litoral y la funcionalidad que se otorgará a cada territorio concreto" (Sánchez, 1985:104).

 
 

"Dentro del objeto de la Geografía del turismo (1) interesa fundamentalmente el conocimiento de las relaciones entre la tierra y el hombre desde el punto de vista de los fenómenos turísticos, lo que en definitiva viene a ser la organización del espacio turístico, cuyo rasgo más representativo es la concentración a lo largo de una franja litoral, un espacio escaso y frágil, como un yacimiento a explotar, donde concurren fuerzas antagónicas y en el que las actividades más rentables acaban rechazando a las menos organizadas en el juego del mercado, tal y como señana Michaud (2)" (Vera Rebollo, 1984:115)

 
 

"Interesa el análisis de esta dimensión espacial de la implantación turística que, desde los primeros planteamientos sobre las transformaciones paisajísticas asociadas al denominado fenómeno turístico, debe ahora centrarse en el conocimiento de los mecanismos de implantación de esta actividad de ocio en el territorio, las tensiones y conflictos generados, las rentabilidad social (coste-beneficio, sobe (sic) la idea de la reversión a la colectividad de las plusvalías derivadas del desarrollo) y la formulación de propuestas válidas para la ordenación territorial" (Vera Rebollo, 1990:83)

 
 

"Lo expuesto hasta ahora permite destacar la importancia del territorio, del entorno y del medio ambiente; en definitiva, la importancia de lo geográfico, en todas sus acepciones (soporte, recurso, distancia...), como fundamento del recurso turístico y como configurador del producto turístico; y, por consiguiente, como espacio de producción y espacio de consumo del fenómeno turístico..." (Vera Coord., 1997:61-62)

 
 

Como plantea la obra colectiva coordinada por Vera, "el turismo es un fenómeno espacial" y "una práctica social colectiva generadora de actividad económica, de diversas manifestaciones económicas" (1997:52).

 
 

"En el espacio se proyecta tiempo de estancia, y el movimiento o desplazamiento consume tiempo" (Vera, Coord?, 1997:52). Estancia y desplazamiento tienen una duración, una dimensión temporal, requieren un tiempo determinado. Por eso, son prácticas discriminantes en relación a la "disponibilidad" de tiempo (en todas sus connotaciones e implicaciones). Por otra parte, el turismo es "espacio-movimiento", la práctica turística implica un desplazamiento en el espacio, que la hace, a nuestro entender, una de las acciones humanas más genuinamente territoriales, si se la compara con otras actividades sociales o económicas (Hiernaux, 1996) (Vera, Coord?, 1997:53)

 
 

"Atribuir a un territorio un uso concreto implica su funcionalización. En nuestro caso, la funcionalización del espacio representará convertirlo en un medio de producción específico del que se pueden aprovechar ciertos recursos geofísicos contenidos en él. Interesa darse cuenta que el espacio como soporte, tal como se nos ofrece en sus características geofísicas, debe ser actuado para que sea posible utilizarlo en una función concreta cuando ésta ha de integrarse en el sistema productivo. Aquí es donde pueden aparecer problemas de competencia social entre agentes interesados en atribuir funciones distintas a un mismo territorio.

 
 

"Ahora bien, una función turística implica la necesidad de una doble funcionalización complementaria. Por un lado la del espacio de ocio turístico en el espacio de recursos. Por otro los espacios de acogida y de mantenimiento de la población desplazada para el uso del espacio de ocio... Esta doble necesidad de territorio complementario ampliará el área de funcionalización en unos espacios de por sí limitados y conflictivos." (Sánchez, 1985:107)

 
 

"Se trata así de una zona caliente desde el punto de vista de la competencia y conflicto entre agentes por su funcionalización. El uso final que asuma cada punto vendrá ligado a procesos históricos y a las relaciones sociales, en cuanto relaciones económicas y de poder, de los agentes con capacidad de intervención en cada territorio concreto." (Sánchez, 1985:108)

 
 

"En sí mismo, al espacio de uso geofísico –mar, playa, sol-, no se le atribuye una función mercantilizada. Al contrario, en la mayoría de países se procura que dicho espacio sea de dominio y, por lo tanto, de uso público. Lo que se convierte en espacio productivo es todo aquel territorio en el que se localizan los servicios necesarios para que el espacio de ocio pueda ser usado como tal." (Sánchez, 1985:108)

 
 

"El espacio de ocio será un espacio de uso no mercantilizado, mientras que los espacios complementarios serán realmente lo que asumirán un papel económico como medio de producción directo." (Sánchez, 1985:108)

 
 

"El condicionante se hallará en que el espacio de uso de recursos, precisamente el no mercantilizado, deberá ser conservado y no destruido para que los otros espacios complementarios puedan asumir su nueva función de medio de producción." (Sánchez, 1985:108)

 
 

"La importancia del espacio para el turismo se explica, en último término, por el hecho de que, tal como afirma J. E. Sánchez:"el empresario turístico depende en un alto grado del entorno donde está ubicado y de la dinámica que este entorno siga" (Sánchez, 1988, p. 36.)" (citado en Antón, 1998:26)

 
 

 
 

 
 

 
 

Pegado de <file:///C:\DOCTORADO%20textos\Tesis%20Documento\IV%20Productores%20de%20Espacio\NOTAS%20DE%20LECTURA%20TURISMO%20POLITICA%20ESPACIO%20LEFEVRE.doc>